23 May, 2005

El sombrero

Se marchan dos futbolistas excepcionales. Mauro y Fran, Fran y Mauro, dos emblemas del mejor Deportivo de la historia, los grandes líderes del proyecto que inició hace años Arsenio Iglesias y que remató Jabo Irureta. Los dos mediocampistas, los dos ejemplos del todo deportivista.

Mauro, campeón del mundo aquella mañana plena de sol en el Rose Bowl de Pasadena (California), llevaba la batuta de Brasil y se hizo el amo del centro del campo blanquiazul con la misma naturalidad con la que rindió durante diez años en su mejor fútbol. Trabajo de contención, incansable, infatigable, insuperable, constante en la brega, tenaz en su visión hacia delante. El brasileño ha sido un futbolista 10 en su demarcación y casi diría yo que único puesto que nadie ha vuelto a encontrar otro Mauro en el mundo entero.

Fran, O Neno, así bautizado por Arsenio, incorporó a la calidad, al buen gusto por el fútbol, a sus quiebros, a su juego polivalente desde la banda o la media punta, un capítulo de galleguismo que hizo sentir al Dépor más cerca del terruño. En un equipo marcado por la extranjería, literalmente ajeno al coruñesismo tan tradicional, Fran se convirtió en el nexo de unión con la ciudad, con la calle, con los pueblos cercanos y los barrios interiores. Fran, que renunció voluntariamente al Real Madrid perjudicando su cuenta corriente por amor a unos colores, dice adiós con la sensación de haber sido pletórico, tan excelente jugador como introvertido entrevistado. El único periodista que yo conozco que fue capaz de arrancarle una entrevista como Dios manda fue Alfonso Andrade, pluma admirable dentro del equipo de La Voz.

En la hora del adiós de Fran y Mauro, me pongo de pie desde la distancia y me voy a comprar un sombrero para poder descubrirme ante tanto fútbol y tanta pasión como han sabido despertarnos. Nunca abandonaran nuestra memoria porque los forman parte del alma del Deportivo.