15 Jul, 2013

Madrid y la vieja Olimpia

La candidatura de Madrid es la mejor de las que optan a la organización de los Juegos Olímpicos de 2020. Los de Madrid serían los Juegos de toda España. Se aprovecharían las excelentes comunicaciones de alta velocidad para compartir subsedes y los costes de construcción en estructuras e infraestructuras se verían altamente superados por la rentabilidad económico-financiera de su destino futuro. Si a ello añadimos que se
crearían más de trescientos mil empleos y que el ochenta por ciento de los españoles y de los madrileños los desea, podemos pensar que todo son ventajas.blanco

La pasada semana, Alejandro Blanco, presidente del COE, habló del compromiso. Madrid y España queremos los Juegos. Hoy, Alejandro Blanco es el mejor embajador, hombre del deporte y de la cultura, de ideas modernas y oratoria brillante, convincente. Blanco se basa en los argumentos de la modernidad pero, al mismo tiempo, ha sabido revolver en el cajón de la historia del movimiento olímpico, y regresar  al rescate de los valores que resucitaron personajes como Thomas Arnold, Evangelios Zappas o Pierre de Frèdy, Barón de Coubertin. Los Juegos de Madrid traerían también aquellos argumentos renacidos tras el descubrimiento de las ruinas de la vieja Olimpia en 1875, reflejados en el documento constituyente del COI en la Universidad de la Sorbona.

Nos vendría bien revivir los ideales de la antigua Grecia, el honor, la belleza, el amor por las artes y la tregua sagrada. Los Juegos, desde su inicio 776 años antes de Cristo, significan la paz. Quizá por eso, los necesitamos tanto Madrid, España y Europa. Y hasta el mismo COI para dar vida a su propia esencia.