9 Nov, 2004

El deportivo no tiene fútbol

Parece comprensible, e incluso razonable, que un equipo que lleva diez años entre los mejores de nuestro fútbol pueda atravesar una crisis de resultados que, generalmente, viene motivada por una crisis de juego. En el caso del Deportivo no sorprende que juegue mal o que pierda sino la forma en la que se ha producido. Casi de repente, cuando pocos lo esperaban, el equipo se desinfló. Y se aducen razones deportivas relacionadas con el envejecimiento de la plantilla y, especialmente, de sus dos máximas referencias, Mauro Silva y Fran.

Resulta evidente que los años no pasan en balde, que las facultades físicas se resienten, que nada es igual a los veinte que a los treinta y cinco. Sin embargo, el mero hecho de que Mauro se lesione o Fran, que viene siendo suplente, anuncie su retirada en la última entrevista concedida a Alex Centeno, no sustentan una caída en picado del calibre de la que se vive en Riazor.

Es verdad que la ausencia de Roy Makaay, un goleador que se está hinchando en el Bayern, ha hecho mucho daño y que la delicada situación económica ha impedido fichar nuevos futbolistas. La sensación general nos lleva hacia la rutina de un entrenador demasiado visto después de siete años en el club como otra de las razones que se esgrimen. Sin embargo, con el mismo entrenador se han conseguido éxitos brillantísimos por lo que, a mi modesto entender, Jabo no es la causa, aun formando parte del puzzle.

¿Dónde está la razón para que se haya hundido en la Liga y en la Champions? Mi compañero Fernando Hidalgo, en el programa “Juego Limpio” de Radio Voz, definió una historia dolorosa: “El Deportivo no tiene fútbol”. ¿Se acabó algo más que la edad de dos figuras? ¿Ha entrado el equipo en barrena como consecuencia de todas esas previsibles circunstancias unidas? El Dépor ha sido referencia en nuestro país, precisamente, por su fútbol. Necesitamos que lo recupere.