20 Dic, 2004

El chico que queria ser García

Hace algunas noches que José Ramón de la Morena me viene dedicando sus insultos y descalificaciones tanto en lo profesional como en aspectos familiares y personales.

Recuerdo que, cuando coincidimos en la Inter, allá por el 79-80, lo que de verdad enloquecía al hoy afamado Joserra era trabajar con García. Se buscó todos los enchufes posibles y consiguió que un amigo lo metiera en la radio de la GranVía. Lamentablemente para él, García nunca lo quiso con él y lo mandó a cortar teletipos a otro sitio. Nunca se lo perdonó y debió sufrir un rotundo ataque de cuernos.

A José María lo persiguió de forma contumaz y parece que ahora, ante la ausencia de García, ha cogido la perra conmigo. A mí me da lo mismo, le agradezco la publicidad gratuita que nos hace a Radio Voz y me doy cuenta de lo mentiroso y cobarde que se puede llegar a ser cuando se pierden unas elecciones.

El fútbol español ha elegido presidente y ha decidido que éste sea Ángel Villar. El resultado ha sido claro, Villar, 98- De la Morena, 78. Le han sacado veinte votos a pesar de toda la maquinaria de Prisa en contra de Villar y a favor de Joserra. Perder duele más cuando no se sabe hacer. Y está claro que él no sabe. Yo no caeré en la tentación de contestarle con sus argumentos, familiares, matrimoniales o filiales sino que me cuidaré mucho de caer en sus reprobables errores.

El último EGA le da a Joserra 1.300.000 oyentes, es decir, que ha perdido medio millón de seguidores y, además, unas elecciones en las que se presentaba como ventrílocuo de un muñeco al que le ponían voz desde la Ser. A Gerardo González le metían la mano por detrás, como si fuera un muñeco de José Luis Moreno, y le daban cuerda desde Gran Vía.

A José Ramón, siempre obsesionado con José María García, le ha traicionado el subconsciente. García ganaba las elecciones. Joserra las pierde. Y tiene tal cabreo en el cuerpo que no digiere el ridículo electoral de González Otero. Quiso ser García pero fracasó en el empeño. Una lástima.